Comienzos y desarrollo de uno de los deportes más jóvenes del mundo que causa furor entre jugadores de todas las edades. Si bien sus inicios no están claramente definidos, el Pádel alcanzó relevancia y comenzó a ser practicado durante la década del 80.

 

Sus orígenes más remotos se sitúan a fines del siglo XIX en unos juegos adaptados a los barcos ingleses que se organizaban para entretener a sus pasajeros. Hacia el año 1924, un norteamericano introdujo este deporte en los parques municipales de la ciudad de Nueva York, donde era conocido como “paddle tennis” (tenis pala) debido a la pala que se utilizaba para jugar.

Durante los años siguientes se le incluyeron algunas modificaciones que permitían practicar el juego en los meses de invierno, y consistían en cerrar el perímetro de la pista con una valla metálica para evitar que las pelotas se fuesen a la nieve. Asimismo, comenzó a practicarse por parejas y sobre pistas de madera para evitar las irregularidades del terreno. Esta modalidad de deporte fue denominada “Platform Tennis”.

Durante la década del 70, el empresario mexicano Enrique Corcuera tomó como base el Platform Tennis y le aplicó algunas modificaciones para poder jugarlo en el portón de su casona en Acapulco. De este modo, incorporó una pared opuesta de 3 metros de altura, colocó una red en medio de la pista y la cercó mediante una malla metálica. Así nació el antecedente más inmediato del actual juego del Pádel.

En 1974 Alfonso de Hohenlohe viajó a México para visitar a Corcuera, quien le presentó su reciente invento, sumergiéndolo en el mundo del Pádel. Hohenlohe quedó fascinado ante esta nueva modalidad deportiva y, tras perfeccionar algunos detalles de la pista y reglas de juego, construyó la primera cancha de España en el Marbella Club.

Poco a poco, el deporte comenzó a sembrar aficionados no sólo en España sino también en Argentina, cuyos jugadores aprendían el deporte en Marbella para luego importarlo a su país, donde en poco tiempo alcanzó un auge sin precedentes, convirtiéndose en uno de los deportes más practicados con alrededor de 20 millones de jugadores y 10.000 pistas construidas.

En los años siguientes, el pádel se extendió a otros países como Brasil, Uruguay, Chile,  Paraguay, Estados Unidos y Canadá, donde obtuvo un éxito inmediato.

En España prosiguió su expansión hacia las grandes ciudades y clubes deportivos de Madrid, como Barcelona, Valencia, Zaragoza, Extremadura, Andalucía, Galicia y País Vasco. También se creó la infraestructura necesaria para practicar el deporte por todo el territorio. En julio de 1991 se constituyó en Madrid la Federación Internacional de Padel, presidida por Julio Alegría Artiach, quien se encargó de organizar un circuito de encuentros a nivel mundial y de concretar un reglamento de juego internacional.

Dos años después, volvió a dar otro paso decisivo para su consolidación al ser reconocido como modalidad deportiva en el seno del Consejo Superior de Deportes. Su fama creciente permitió en 2005 el nacimiento del Pádel Pro Tour, que es el Circuito de Pádel Profesional más prestigioso de Europa.

En la actualidad existen varios foros e instituciones desde las que se está impulsando el reconocimiento del Pádel como deporte olímpico.